sábado, 1 de octubre de 2016

Curso-taller 2016: "Poesía crítica de la inmigración pampeana" (un balance mínimo de lo que hicimos entre todos)

Universidad Nacional de La Pampa
Facultad de Ciencias Humanas
Departamento de Letras
Año académico 2016


Asignatura:Curso-Taller: poesía crítica de la inmigración pampeana”

Modalidad: presencial
Carácter: Extracurricular y de extensionismo universitario.
Profesor responsable: Daniel O. Pellegrino.
Profesor invitado: Jorge Warley.
Profesor asistente: Bruno Mondino.
Cátedras intervinientes: Seminario de literatura regional; Teoría y análisis literarios I.
Destinatarios: estudiantes y graduados de Letras; público en general.
Fecha: abril a junio de 2016

Producción gráfica: Luciana Alfonzo García


¿Qué hicimos?

Este curso ha sido una continuidad y un cierre del que se implementó el año pasado (2015) titulado “La inmigración en la poesía pampeana”. 
El centro volvió a ser la inmigración europea del siglo XX en Argentina, y su influjo en la poesía de la región pampeana. En esta oportunidad la idea de región se expandió más allá de los límites de la Provincia para comprender a toda la llanura pampeana, en la que se incluye el área metropolitana de Buenos Aires (“mi ciudad que se abre clara como una pampa”, escribió Borges) donde se vertió  el grueso del poblamiento inmigratorio. Sobre este escenario surgieron las principales voces poéticas que destacan y revisan el proceso de integración -aún no saldado- entre territorio y cultura. Escenario sobre el que se siguen sumando contribuciones que nos permiten hablar de procesos multiculturales o interculturales, como se prefiera.
En el curso 2016 propusimos un contraste entre la poesía inmigratoria ciudadana y la pueblerina, o por mejor decir pueblerina rural, porque el espacio amplio, escasamente poblado, que rodean las poblaciones han gravitado sobre el discurso poético.

Seleccionamos poemas del ambiente sainetesco (uno de Armando Vacarezza se titula “Un sainete en un soneto”) y del grotesco criollo que recibía con cierta sorna y burla a los inmigrantes en la emergente cosmópolis de Buenos Aires, a principios del siglo pasado. Claro que no olvidamos el modernismo popular de Evaristo Carriego, con poemas al estilo de “En el patio” y “Alma de suburbio”
Entre otros, sumamos al santafesino José Pedroni (“Peter y Anna”), a los bonaerenses Baldomero y César Fernández Moreno y también a quienes escribieron poemas críticos de la  etapa de la gran inmigración, como José Portogalo y Juan Gelman.
El ambiente pampeano se expresó en las voces de Norberto Righi (“Canto a La Pampa”) y Juan J. Sena (“Ley de médano”). También sumamos la poesía hecha canción de Alberto Cortez (“El abuelo”), de Teresa Parodi y Antonio Tarragó Ros (“El gringo Crelak”).
Otras aproximaciones a la cultura inmigratoria se leyeron en dos relatos puntuales que dieron tema a los talleristas para desarrollar su vena poética: el clásico “De los Apeninos a los Andes” de Edmundo de Amicis, y un interesante  trabajo de Daniel Moyano titulado, ex profeso, “Civilización y barbarie”, para contestarle al Sarmiento del Facundo.

Iniciamos la actividad en la primera semana de abril en la Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam.

En medio de protestas y paros que daban a conocer la realidad que atravesaba la docencia universitaria y la educación pública, el miércoles 27 de abril nos dimos el gusto de recibir la visita de la poeta santarroseña María del Pilar Ramos. Presentó y leyó poemas de su reciente libro, de edición propia, Duelo en pausa mayor (Antelación de los exilios); (Santa Rosa, Grafikar, 2015). Un libro por capítulos que clasifican los poemas en Álmicos, Intimistas, Revolucionarios, Sociales, Elegíacos y Poemas de los Pueblos Originarios.
También contó pedazos de su historia de vida por las calles de la infancia en Villa del Busto, en los médanos de Toay, sus primeras socializaciones como poeta en el Grupo Joven Poesía a principios de los ’80, y los avatares de sueños e insomnios que la llevan a recoger la punta del hilo que motivan sus textos.


MIÉRCOLES DE TALLER

                              Medialuna nocturna
noche callada,
miércoles de taller.
                               Edades diferentes
bordean la mesa
posan frases,
dialogan.
                              Liberan el pensamiento
ingresan a la historia
a la idea,
como si salieran de viaje.

                              Preámbulo para la imaginación,
con su versión guardada
en algún rincón
de la memoria.

                              El redondeo
de la reflexión
se despliega,
las manos escriben.

                              Y al final de los encuentros
el brindis,
por esta nutrida voluntad
para el cortejo
de la palabra.

Por María Alejandra Naunchu


 INMIGRANTES: PARTIR PARA QUEDARSE 

En el mil seiscientos dijo Lope de Vega, entristecido:
      “Ir y quedarse con las penas
y al quedar partirse,
partir sin alma, e  ir con el alma ajena.”

Partir.
          Salir quedándose,
migrar bañados en pobreza de las cosas y los otros,
de una hacer dos.
          Parto para nacer,
nazco en nuevo tiempo, nueva luz;
búsqueda de morir un poco
en viejos dolores de distancia ,
olvido de cantos natales, susurros de la noche.

Agua de piélago surcando, mareo vacilante,
mirada propia  en la miseria,
pobreza rancia,
óxido humano en montón,
matar los miedos de borrascas y ahogados,
pobrecitos los hombres.
                                                     (Envueltos en avíos de nubes,
y ausencias de pájaros en vuelo).

La tristeza cede lentamente…
                     La mañana, cielo y agua de horizonte hacen maravillas,
por esa tierra que se acerca  mansamente,
con mentidas promesas de riquezas inmensas,
                     Tierra mía,
serás sólo mía.

Ramajes  de  verdor, olvidados cantos de pájaros. 
Cansado de espera, florezco hoy,
en la borda del viejo barco 
en ésta anticipada primavera.

He cumplido inexorables mandatos de la vida:
¡De la hondura saqué  
oscuras raíces profundas,  las troqué
en sangre de siglos caminante,
a la espalda el inmigrante sol y en la mano generosa
ofrecí la tierra palpitante!.
                    Los sueños hicieron lo demás.-

Por Basko Inchaurraga



CORAZÓN

Los mensajes quedaban
como lunas menguantes
decreciendo.
La última carta
quedó prendida a sus manos
envueltas de añoranza,
por el tazón caliente
amoroso y mañanero,
que su madre
servía, envuelto
en sonrisas familiares.

Su corazón partido de espera,
imaginaba envuelto de lejanía
que esas mismas manos
servían a otra familia,
en un lejano país
llamado Argentina,
mientras en el portal de la casa
sus lágrimas se reunían.

Hubiera querido decirle,
no quiero tu  ayuda prometida
quiero mi corazón latiendo
junto al tuyo
amasando el pan
labrando la tierra.

Y partió en su búsqueda.
Con las nubes desprendiéndose
del cielo
cruza el mar.
El mismo que navegó su madre.

Con su bolsa de trapo
y algunas monedas
en la cubierta del barco
sintió la soledad y el frío.
Alguna manta solidaria
lo acompañó,
mientras soñaba
con el abrazo querido
en el umbral de alguna puerta.

Pisa Buenos Aires.
Se encuentra en América.
Conmovido
aprieta sus manos,
felicita su osadía.

La esperanza colma su alma,
se desgrana
busca la morada de su madre.
Comienza el devenir
por las calles porteñas.
Y el asombro,
con la fulgurante luz
que lo acompaña.

Encuentra las esquinas
con música y tragos.
El bullicio de la gente,
las calles abarrotadas de carruajes.

Pero, su madre partió.
Debía seguir su huella.
Las manos fraternales
que se posaron en su hombro
alentaron al pequeño viajero.
Desde la Boca con sus patios de ladrillos
y malvones rojos, oliendo a fritanga
y pan casero, siguió con sus paisanos
en su búsqueda interminable.

A pie, en carros o en tren
cruza provincias,
esteros, montes y alamedas.
Su cuerpo viste harapos
y monedas ya, no quedan.

Por unos mendrugos de pan
o un plato de comida,
llega a ser un trabajador sometido.
Por las noches
tirado en el suelo
solo piensa en no morir
para llegar a Tucumán,
su último destino.

Y allí llegó, harapiento
con sus pies escaldados.
Su mensaje
cruzó cualquier arboleda.
Madre, sé donde estás.
Tu corazón llama a silencio,
perose que vivirás.
Pondré mi mano
en tu vientre entrañable,
y me agregaré al sol
para verte siempre.

 Por María Alejandra Naunchuk



ELEGÍA PARA QUE VUELVAS, OLGA OROZCO

Te escucho hoy, desde uno de tus últimos libros:

“Ahora vas al frente de las grandes heladas de julio.
Abres la marcha igual que un almirante, de cara contra el viento,
incrustada en la proa de tu barco fantasma,
tan solemne y pausada como la protagonista de la puntual fatalidad”

Presurosa por el frío, Pellegrini arriba,
buscabas tu té de siempre, en ese casi último destino:
del hotel de inmóviles trenes al café de Sonia;
el de la siempre afectuosa bienvenida.
Allí te escuchamos, conocimos y aprendimos a quererte.

Estabas acá…
y tu corazón, “en abismado eco” miraba hacia Toay:

“Yo nací con vosotras, incesantes arenas, 
en un lugar donde los días tienden sus flores cenicientas
como si solo fueran recuerdos de algún sueño…
una llanura, al sur,…
toda la sed, la dura soledad de no alcanzar la dicha
más allá de su llanto”.

Conociste siempre mucho más, del común
de la vida y del sentir de los otros.
Venturosa maga, pitonisa de oscuros senderos
no sé si sabías que el inexorable luto
se acercaba. El tuyo con tiempo de partida, y la casa de las arenas,
siguiéndote.
           Sólo un lustro te quedaba, cinco añitos apenas.


Aprisionando el tiempo en el café,
festejaste tus setenta y cuatro años,
por primera vez en La Pampa, un libro tuyo fue presentado,
uno de los últimos: Con esta boca en este mundo.
Y en esta tierra del nacer, reencontraste tu áspera infancia,
los adormecedores vientos y la vieja casa. 
Hasta hubo tiempo para  la magia inesperada de un té
en la casona  de los Sfondrini,
donde la  voz melodiosa sentenció:
¡Alce la perrita, señor, álcela,
tiene mucho miedo,
pues está viendo algo…
que Ud. nunca podrá ver!

El tiempo alcanzó para una sonrisa
en el atardecer y su oculto hechizo acariciante.


El último mandato fue cumplido,
señora de la voz ronca profunda como el viento,
tu casa resplandece en la llanura.
Tus atavíos descansan en encristaladas vidrieras,
los juegos de abalorios reposan mansamente,
sembraste viejas alegrías ya olvidadas, encerraste los temores,
las sombras, el desamparo, las ominosas ausencias;
sólo los hechizos refulgen desde las páginas de tus libros.

Incansable es el viento
y como antiguo rito escucho tu voz:

          "Madre, madre
vuelve a erigir la casa y bordemos la historia.
                                          Vuelve a contar mi vida"

Por Basko Inchaurraga


¿QUIÉN SOY?

Soy la voz del arrabal, un guapo que transita
por una ciudad dormida,
un conventillo en el suburbio, que busca en ese
pentagrama de calles y de luces,
insertarse en el pueblo
junto al yoyega, el goruta , el barrio.
donde el rufián, su grela, una mano, su cintura
y cuatro compases dibujan el sentir de algo                                                                 tan nuestro.
Soy el telón que se corre, un escenario cualquiera
una garaba y un vivillo en el simple repiqueteo
de unos tacos marcando los vaivenes, de la melodía que desgarra un bandoneón,
y manos enrojeciendo en el sentir de un dos por cuatro.
Me preguntás ¿quién soy?
como te dije...
pueblo , arrabal , sentir,
soy simplemente,
el tango.

Por "Bocha" Campo 

ABUELA NATALIA
Ella nos mira ya desde la verdadera realidad de su rostro. 
Olga Orozco

Alta abuela, marfilosa estampa. Alhucema de luces, tu mirada.
Madrona de los patios, en tu pulida pobreza, te recuerdo,
allí, donde las cercas de piquillín y cina-cina eran el límite
de todos los olvidos;
de todas las ausencias.
Manos talladas por surcos sempiternos;
alegre verdulera que animaba las fiestas de tu pueblo.
Hablabas de otro tiempo. De alarido y degüello:
“Yo vengo del Azul”- nos repetías.
“Donde Catriel maloneaba en las estancias”.
Y por tus ojos de fogosa lumbre, revivías
historias fantasmales narradas a la siesta de un Anguil legendario,
entre adobones grises de maternal caricia;
o en esas noches cálidas con sones de guitarras
cuando papá cantaba: tonadas y mazurcas;
estilos y milongas,
entreplantines de albahaca y las acacias.
Abuela, abuela, enérgicos tus gestos decididos
de comadrona austera, iba enhebrando, uno a uno, los hilos de la vida.
Blanquecinos y gráciles hilvanes que crecían
como hijos repetidos y que abrigaban nuestros pequeños cuerpos,
allá, en el tiempo de la infancia.
Pilar seguro de inalterable firmeza solidaria
que rastreaba los surcos de los trenes
cuando tu corazón se salía de madre
para alcanzar el nuestro.
Gran abuela Natalia, cada vez que te nombro un rumor caudaloso
me sonroja la sangre.
Yo quiero que regreses a trenzar
el último tramo de mi vida.

Por María del Pilar Ramos
Madrugada del 27/08/2014,
en Duelo en pausa mayor (Antelación de los exilios), Santa Rosa, Grafikar, 2015.


COMENTARIO DEL POEMA "PETER Y ANNA" DE JOSÉ PEDRONI

José Bartolomé Pedroni Fantino (Gálvez, 21 de septiembre de 1899-Mar del Plata, 4 de febrero de 1968), poeta cuyo lugar de residencia -la mayor parte de su vida- fue la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe.
Esperanza  es una colonia de inmigrantes, fundada en 1856. José Pedroni hace referencia a la gesta colonizadora de sus habitantes en el libro Monsieur Jaquín,  editado en 1956 al celebrarse el Centenario de la fundación de la ciudad. El poema “Peter y Anna”, inserto en este libro, expresa las dificultades que deben afrontar los inmigrantes al llegar a una tierra extraña, manifestada en el poema como "selva bárbara", que consiste no sólo en las que derivan de una naturaleza hostil sino también las de tipo emocional ante el desarraigo.
En una entrevista de Alonso Enrique Barrientos para un diario guatemalteco "La hora dominical", en 1960, se le pregunta a Pedroni qué opina de la poesía, y él responde:
"Es la eterna vencedora del estudio y el retrato, protegida por ese -no sé qué- de irreal y vaporoso que la envuelve y que suele desvanecerse con sólo mudar de sitio una palabra, por ser la manifestación de una misteriosa área interior que parece encontrarse más allá del entendimiento".
Es así como en el poema se intercalan continuamente imágenes que corresponden por un lado al suelo de la pampa, y por otro a Hintertiefenbach, Alemania, el lugar de origen de los protagonistas Peter y Anna; imágenes impregnadas de una fuerte carga emotiva, ya que aluden a la nostalgia, desamparo, pobreza y lucha contra la adversidad.
Se describe el lugar del entierro de Peter, que ha muerto de pena, como la calle “árida” donde “llora” Anna: "seca es la tierra virgen, duro es el suelo de la pampa", en tanto "el cementerio de Hintertiefenbach era de tumbas blancas". También refiere de manera exasperada a la "tierra en la boca, tierra en el cabello, tierra en toda la cara.", en oposición a “la casita de Hintertiefenbach estaba junto al agua".
Sin embargo hay una mención del esfuerzo y capacidad de trabajo de los inmigrantes de la colonia ante la presencia de carros ruidosos que derraman trigo, caballos y guitarras, mientras que se añora: "un huerto de cerezos estaba junto al agua".
La escena aparece enmarcada por  “la voz  de la paloma” en el monte de Esperanza, que los sigue “desolada”,   en contraste con el  recuerdo del canto de las mujeres en los entierros de Hintertiefenbach.
Esto idea del canto se refuerza con la opinión del poeta, brindada en la entrevista periodística mencionada, quien afirmaba: "...la poesía nace del alma del poeta y tiene la pureza de la lágrima. El canto resulta de una necesidad, así como el llanto no se llora pensando sino en el sufrimiento".

Por Cristina Perrin


jueves, 28 de julio de 2016

Semiótica

SEMIÓTICA (T1105) - Licenciatura en Letras

Ciclo lectivo 2016 - Segundo cuatrimestre (8 de agosto a 25 de noviembre)

Horario de las clases teórico-prácticas: Miércoles 10 a 14 horas - Aula 212

Los teóricos estarán organizados en dos bloques de dos horas reloj, separados por un breve intervalo a las 11,30.

Ese mismo día, por la tarde, se podrá consultar al profesor sobre las dudas, el material bibliográfico, las evaluaciones, las exposiciones que los estudiantes deben llevar a cabo y constituye el eje sobre el cual gira el dictado de la asignatura, etcétera.

De igual modo los jueves entre las 11 y las 13, y durante toda la tarde a partir de las 15 se podrán ampliar las consultas en el Departamento de Letras, en el tercer piso de la Facultad de Ciencias Humanas, UNLPam (Universidad Nacional de La Pampa). Las consultas buscan en particular, y desde el primer día de clases, orientar la realización del trabajo práctico (“ensayo semiológico”)

Evaluaciones:

Primer parcial teórico - Miércoles 28 de septiembre, 10 a 12 horas
Recuperatorio del primer parcial teórico - Miércoles 05 de octubre, 10 a 12 horas
Segundo parcial teórico - Miércoles 16 de noviembre, 10 a 12 horas
Recuperatorio del segundo parcial teórico - Miércoles 23 de noviembre, 10 a 12 horas

Entrega final del trabajo práctico (“ensayo semiológico”) - Miércoles 16 de noviembre, 10 horas

Estudiantes inscriptos:

7692    Altamiranda, Oscar Marcelo Martin
8165    Desuque, Carola  Ayelén
7913    Fanjul, Ana Melina
7507    Juárez Sierra, Camila Rosario
7335    López, Julián Emiliano
5969    Orellano, Nidia Noemí      
8438    Otamendi Martin, Yanina Ana Luz
8018    Pedehontáa, Carolina
7790    Saitúa Popoviez, María Rocío
7532    Sayavedra Román Iñaki
8102    Vargas, Judith Isabel


domingo, 3 de julio de 2016

“Jorge Luis Borges es como ‘nuestro’ Marcel Duchamp”, dice César Aira (mientras Mario Vargas Losa pregunta qué es esa cosa llamada "arte conceptual")

(La Nación, desde Madrid. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, domingo 3 de julio de 2015)- César Aira apenas concede entrevistas en su país. "Me absorbían mucho y corté con todo", explica. "Así me hice una fama de ermitaño y malo, que no lo soy". Aira llegó a Madrid para presentar la biblioteca de autor que Literatura Random House acaba de dedicarle y que incluye títulos como Las noches de Flores, Episodios en la vida del pintor viajero o El cerebro musical. Él corresponde sometiéndose a un tercer grado: "Lo hago porque me siento culpable con los editores. No soy buen negocio para ellos".

-¿Qué le parece tener una biblioteca con su nombre?

-Está bien. Me da prestigio, me pone a la altura de qué sé yo? Saramago [ríe]. Me hincho de orgullo.

-La biblioteca coincide con su libro Sobre el arte contemporáneo. ¿Qué puede aprender un escritor de un artista como Marcel Duchamp?

-La fascinación por Duchamp me viene de que su obra es de interpretación inagotable. También de su juego de ideas.

-¿Cuál sería el equivalente literario de Duchamp?

-Podría ser Borges, aunque no tenía ese costado dadaísta. El suyo es un juego de la inteligencia transparente.

-¿Cómo establece el recorrido argumental de una idea? Algunas podrían dar de sí el doble o la mitad.

-El relato tiene que tener un marco, y el mío es de alrededor de 100 páginas. El argumento se va armando solo. A veces, cuando paso a la computadora lo que escribo, voy mirando el contador. Con 20.000 palabras ya sale un librito.

-El arte ha asumido la revolución de Duchamp, pero la literatura sigue siendo muy tradicional.

-Si uno ve los experimentos que se hacen en las artes plásticas o en la música se da cuenta de que la literatura tiene un sustento tradicional del que no puede salir sin volverse otra cosa.

-¿La literatura tiene alguna utilidad social?

-Si es literatura como arte, no. La literatura no te enseña nada más que el placer, el mismo placer que mirar Las meninas. Uno no aprende nada sobre Velázquez.

-Alguna vez ha dicho que le interesa más lo nuevo que lo bueno. ¿Lo nuevo no caduca?

-Había trampa: lo nuevo también tiene que ser bueno. La apuesta del escritor es que lo que hace cambie algo. Hay mucha industria literaria pero poca historia de la literatura. Nada cambia, todo es marcar el paso. Se siguen escribiendo buenas novelas, incluso buenísimas, ¿y qué? Todo se estancó. Se estancó en lo bueno.

-En El congreso de literatura se propone clonar a un genio y elige a Carlos Fuentes. ¿A quién clonaría hoy?

-A Vargas Llosa. ¡Un ejército de Vargas para conquistar el mundo! Lo de Fuentes lo hice con cariño, era buen amigo. Me devolvió la broma haciendo que me dieran el Premio Nobel en una novela suya.
-Si se lo dieran...

-Lo aceptaría por la plata. Este año fui finalista en un premio y empecé a gastar imaginariamente. Cuando no lo gané me sentí tan pobre... Pero entiendo que no me los den. Los que los dan tienen que justificar que los conceden porque el autor trabaja por los derechos humanos. ¿Qué iban a decir de mí? ¿Que me lo dan porque soy bueno? Eso no se hizo nunca.

Consignas de trabajo: -¿Qué significa que Jorge Luis Borges es un “artista conceptual”, una calificación habitual para la obra de Marcel Duchamp? Antes de contestar es .imprescindible investigar brevemente esa denominación.

-Aira sostiene  en esta entrevista que  la literatura de Borges es “un juego de la inteligencia transparente”. ¿Está de acuerdo o no? Explicar las razones de su respuesta. Justifíquela, además, con una o más referencias concretas a los textos de Ficciones o El Aleph.

Para agregar al debate sobre "arte conceptual" y labor pedagógica:

La impostura del arte contemporáneo

(Por Mario Vargas Llosa, desde Madrid. La Nación, “Opinión”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lunes 25 de julio de 2016)- DRID.- Para olvidarme del Brexit, fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado -un objeto del quehacer doméstico-, y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden -más o menos- lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.


Lo hacía con entusiasmo, inteligencia y convicción. Era delgada, de ojos muy vivos y hablaba un inglés muy claro, magisterial. Me quedé allí, en medio del corro, simulando estar embebido en la contemplación del palo de escoba, pero, en verdad, escuchándola. Se ayudaba con notas que, a todas luces, había preparado concienzudamente. Dijo a los escolares que esta escultura, u objeto estético, había que situarlo, a fin de apreciarlo debidamente, dentro del llamado arte conceptual. ¿Qué era eso? Un arte hecho de conceptos, de ideas, es decir de obras que debían estimular la inteligencia y la imaginación del espectador antes que su sensibilidad pudiera gozar de veras de aquella pintura, escultura o instalación que tenía ante sus ojos. En otras palabras, lo que veían allí, apoyado en esa pared, no era un palo de escoba pintado de colores sino un punto de partida, un trampolín, para llegar a algo que, ahora, ellos mismos, debían ir construyendo -o, acaso, mejor decir escudriñando, desenterrando, revelando- gracias a su fantasía e invención. A ver, veamos ¿a quién de ellos aquel objeto le sugería algo?

Chicos y chicas, que la escuchaban con atención, intercambiaron miradas y risitas. El silencio, prolongado, lo rompió un pecosito pelirrojo con cara de pícaro: "¿Los colores del arcoíris, tal vez, Miss?". "Bueno, por qué no", repuso la Miss, prudentemente. "¿Alguna otra sugerencia u observación?" Nuevo silencio, risitas y codazos. "Harry Potter volaba en un palo de escoba que se parecía a éste", susurró una chiquilla, enrojeciendo como un camarón. Hubo carcajadas, pero la profesora, amable y pertinaz, los reconvino: "Todo es posible, no se rían. El artista se inspiró tal vez en los libros de Harry Potter, quién sabe. No inventen por inventar, concéntrense en el objeto estético que tienen delante y pregúntense qué esconde en su interior, qué ideas o sugestiones hay en él que ustedes puedan asociar con cosas que recuerdan, que vienen a su memoria gracias a él".

Poco a poco los chiquillos fueron animándose a improvisar y, en tanto que algunos parecían seguir las instrucciones de la Miss y proponían interpretaciones que tenían alguna relación con el palo de escoba pintado, otros jugaban o querían divertir a sus compañeros diciendo cosas disparatadas e insólitas. Un gordito muy serio aseguró que ese palo de escoba le recordaba a su abuela, una anciana que, en sus últimos años, se arrastraba siempre con la ayuda de un bastón para no tropezar y caerse. A medida que pasaban los minutos mi admiración por la profesora aumentaba. Nunca desfalleció, nunca se burló ni se enojó al oír las tonterías que le decían. Se daba cuenta muy bien de que, si no todos, la mayoría de sus alumnos se habían olvidado ya del palo de escoba y del arte conceptual, y estaban distrayendo su aburrimiento con un jueguecito del que ella misma, sin quererlo, les había dado la clave. Una y otra vez, con una tenacidad heroica, mostrando interés en todo lo que oía, por burlón y descabellado que fuera, los volvía a traer al ?objeto estético' que tenían al frente, explicándoles que ahora sí, por todo lo que estaba ocurriendo, comprendían sin duda cómo aquel cilindro de madera decorado con aquellos intensos colores, había abierto en todos ellos una compuerta mental por la que salían ideas, conceptos, que los regresaban al pasado y los retrotraían al presente, y activaban su creatividad y los volvían más permeables y sensibles al arte de nuestros días. Ese arte que es diametralmente distinto de lo que era bello y feo para los artistas que pintaron los cuadros de los clásicos que habían visto hacía unos meses en la visita que hicieron a la National Gallery.

Cuando la perseverante y simpática Miss se llevó a sus alumnos a explorar, en esa misma sala del nuevo edificio de la Tate Modern, un laberinto de petates de Cristina Iglesias, yo me quedé todavía un rato frente a este "objeto estético", el palo de escoba pintado por un artista cuyo nombre decidí no averiguar; tampoco quise saber el título con que había bautizado a su "escultura conceptual". Pensaba en la difícil empresa de esa profesora: convencer a esos niños de que aquello representaba el arte de nuestro tiempo, que había en ese palo pintado toda esa suma de que consta una obra de arte genuina: artesanía, destreza, invención, originalidad, audacia, ideas, intuiciones, belleza. Ella estaba convencida de que era así, porque, en caso contrario, hubiera sido imposible que asumiera con tanto empeño lo que hacía, con esa alegría y seguridad con la que hablaba a sus alumnos y escuchaba sus reacciones.

¿No hubiera sido una crueldad hacerle saber que lo que hacía, en el fondo, con tanta entrega, ilusión e inocencia, no era otra cosa que contribuir a un embauque monumental, a una sutilísima conjura poco menos que planetaria en la que galerías, museos, críticos ilustrísimos, revistas especializadas, coleccionistas, profesores, mecenas y negociantes caraduras, se habían ido poniendo de acuerdo para engañarse, engañar a medio mundo y, de paso, permitir que algunos pocos se llenaran los bolsillos gracias a semejante impostura? Una extraordinaria conspiración de la que nadie habla y que, sin embargo, ha triunfado en toda la línea, al extremo de ser irreversible: en el arte de nuestro tiempo el verdadero talento y la picardía más cínica coexisten y se entremezclan de tal manera que ya no es posible separar ni diferenciar una de la otra. Esas cosas ocurrieron siempre, sin duda, pero, entonces, además de ellas, había ciertas ciudades, ciertas instituciones, ciertos artistas y ciertos críticos, que resistían, se enfrentaban a la picardía y la mentira, y las denunciaban y vencían. Integraban esa demonizada élite que la corrección política de nuestra época ha mandado al paredón. ¿Qué ganamos? Esto que tengo en frente: un palo de escoba con los colores del arcoíris que se parece a aquel con el que Harry Potter vuela entre las nubes.