domingo, 11 de septiembre de 2016

Ficha de trabajo número 3

Ficha de trabajo número 3

-Melvin Maddocks, de Life, dijo de Cien años de soledad: “Es la intención de Macondo ser tomado como una especie de cuento surrealista de Latinoamérica? ¿O es que García Márquez lo intenta como una metáfora para el hombre moderno y su sociedad enferma?”.

-No es nada de eso. (…) Alguien que no es crítico decía que probablemente el interés que el libro había despertado era porque por primera vez se cuenta realmente la vida privada de una familia de la América Latina..., entramos al dormitorio, al baño, a la cocina, a todos los rincones de la casa. Por supuesto, yo nunca me dije “voy a escribir un libro que tenga interés por todo eso”, pero una vez escrito, y cuando me lo dicen, pienso que a lo mejor tienen razón. Al menos este concepto es interesante, y no toda esa mierda del destino de los hombres, etc.

-Pienso que un tema que predomina en tu obra es el de la soledad.

-Es sobre el único tema que he escrito, desde el primer libro hasta el que estoy escribiendo, que es ya una apoteosis del del tema de la soledad; el del poder absoluto, que es lo yo considero debe ser la soledad total. Es un proceso que vengo tratando desde el principio. El del coronel Aureliano Buendía -el de sus guerras y el de su marcha hacia el poder- es verdaderamente una marcha hacia la soledad. Todos los miembros de la familia no sólo están solos -lo he dicho muchas veces en el libro, tal vez más de lo que hubiera debido- sino que es la antisolidaridad, inclusive, de los que duermen en la misma cama Pienso que los críticos que más han acertado son los que han llegado a la conclusión de que todo el desastre de Macondo -que es también un desastre telúrico- viene de esa falta de solidaridad, la soledad de cada uno tirando por su cuenta. Eso ya es entonces un concepto político, y que lo sea me interesa. Dar a la soledad un contenido político como yo creo que debe ser el contenido político.

-¿Había, al escribirlo, la intención consciente de dar un mensaje?

-Nunca pienso en dar ningún mensaje. Tengo una forrmación ideológica y no logro -ni quiero, ni trato- salir de ella. Chesterton decía que él era capaz de explicar el catolicismo partiendo de una calabaza o de un tranvía. Creo que uno puede escribir Cien años de soledad, un cuento de marineros, o describir un partido de futbol y siempre habrá un contenido ideológico. Son los lentes ideológicos que uno tiene puestos y que sirven para explicar, no en este caso el catolicismo, pero otra cosa que no sé qué será. No hay en mí el propósito preconcebido de decir en un libro esto o aquello. Me interesa exclusivamente la conducta de los personajes, pero no lo que esa conducta pueda tener de ejemplar o reprochable.

(Entrevista a Gabriel García Márquez, en Guibert, Rita, Siete voces, México, Novaro, 1974.)

-Leer con atención el fragmento anterior e indicar a continuación, con unas pocas palabras dispuestas en la línea de puntos, cuál es la visión de la literatura que en ellas se destaca.
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-Reflexionar y explicar el porqué de su afirmación.


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