martes, 16 de junio de 2020

Apostillas a la décimocuarta clase teórica


Georg Lukács según Paul De Man

Paul De Man (Bélgica, 1919- Estados Unidos, 1983) es uno de los críticos más destacados de la llamada “teoría de la deconstrucción”. En su breve escrito “La Teoría de la novela de Georg Lukács” (en Visión y ceguera. Ensayos sobre la retórica de la crítica contemporánea, San Juan, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1991, pp. 62-70) desarrolla una llamativa tesis. Por analogía con aquello que diversos especialistas sostienen sobre la Fenomenología del Espíritu de George Hegel, De Man afirma que  la Teoría de la novela luckacsiana es, en realidad, una novela, narrada en primera persona.

 Se reproduce a continuación un fragmento.

(…) No es mi intención dedicarme a la compleja tarea de definir los elementos unificadores del pensamiento de Georg Lukács. A través de un breve examen crítico de la Teoría de la novela, espero hacer algunas distinciones preliminares entre lo que en este ensayo apretado y difícil aun parece ser válido y lo que, por el contrario, ha resultado problemático. Escrita en un lenguaje que utiliza una terminología prehegeliana a la vez que una retórica posnitezschiana, y con la tendencia liberada a sustituir sistemas generales y abstractos por ejemplos concretos, la Teoría de la novela no es en modo alguna una lectura fácil. Resulta particularmente desalentadora la exyraña pretensión del punto de vista que prevalece a lo largo del ensayo: el libro está escrito desde el punto de vista de una mente que pretende haber llegado a un grado de generalidad tan avanzado que podría hablar, por así decirlo, en nombre de la conciencia novelística misma.

Es la Novela misma la que nos cuenta la historia de su propio desarrollo, así como en la Fenomenología de Hegel es el Espíritu quien narra su propio viaje. Pero hay una diferencia crucial: dado que el Espíritu de Hegel ha llegado al pleno entendimiento de su propio ser, puede llegar a arrogarse una autoridad indiscutible, punto al que la conciencia novelística de Lukács, según confesión propia, no le es permitido llegar.

Atrapada en su propia contingencia, y al ser efectivamente la expresión de esta contingencia, permanece como un mero fenómeno sin poder regulador. Esto nos conduciría a esperar un método reductivo, provisional y cautelosamente fenomenológico antes que una historia todo-abarcadora que afirma sus propias leyes. Al traducir la obra a un  lenguaje menos exaltado, se pierde el pathos filosófico conmovedor e impresionante; por otra parte, sin embargo, algunas de sus preconcepciones se hacen más patentes.

Comparada con una obra formalista como, por ejemplo, La retórica de la ficción (1961) de Wayne Booth, o una obra basada en una visión más tradicional de la historia, como Mímesis (1942) de Auerbach, la Teoría de la novela tiene pretensiones mucho más radicales. El surgimiento de la novela como el género moderno más importante, aparece  allí como resultado de un cambio en la estructura de la conciencia humana; el desarrollo de la novela refleja modificaciones en la manera en que el hombre se define con respecto a todas las demás categorías existenciales. (…)



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